¿Era necesario vender “Epifanía” así?
Siempre he considerado a Ramiro Lapiedra una persona que sabe vender como nadie sus productos. En España no tiene competencia, con permiso de Conrad Son, a la hora de saber colocar un producto en el mercado, ya sean actrices, películas, falsas polémicas televisivas o un libro. Tiene un sexto sentido, sabe lo que buscan los medios y lo que atrae al público. Me temo que como genio y figura que es le pasa como a Nacho Vidal, que no sabe sacarle demasiado rendimiento económico a esta cualidad. También me temo que lo de la fama es como una droga y que Ramiro permanentemente piensa en que ha de hacer para estar de nuevo en el primer plano de la actualidad, no sabe vivir en el anonimato donde transcurre la vida de la mayoría de los mortales. Y lo cierto es que sus últimas producciones cinematográficas no le han dado la notoriedad que esperaba a pesar de lo polémicas que eran. Se dió cuenta que por la vía cine se estaba convirtiendo en un director más y esto no va con la personalidad de Ramiro.
Y en la búsqueda de nuevos campos creativos escribe un libro: Epifanía, donde explica al lector sus vivencias en el mundo del porno y donde da opiniones ( o mejor dicho dicta sentencias ) sobre lo que él considera realidades que definen a este sector. Y se va por platós de las TV en los programas idóneos para presentar libros ( ¿ Donde estás corazón?, La Noria… ) y se dedica a no dejar títere con cabeza. Y con la excusa de que él también se droga, monta orgias y bebe mogollón, decide que la mejor manera de vender su libro es diciendo que todas las actrices son putas descerebradas y que el porno no existiría sin las drogas, entre otras joyas made in Ramiro. ¿ Piensa esto Ramiro ? No lo se, lo que si se que lo dice única y exclusivamente por tres motivos: para volver al primer plano de la actualidad, para crear una falsa polémica que le permita ir de plató en plató y para vender el máximo número de libros.
A quien perjudica no le importa nada, lo único que le importa es que lo reconozcan por la calle… ¿ Era necesario vender Epifaní así ? Para Ramiro está claro que si, para el resto del sector no.