No entiendo el negocio del porno en los móviles
Miércoles, 25 de Febrero de 2009Hace más de dos años me pagaron más de 12000 euros por la explotación de las imágenes del FICEB en los móviles durante dos meses y aluciné. También es cierto que desde entonces no he cobrado un euro, pero este es otro tema. Cuando me dijeron que en dos meses iba a cobrar 12000 euros por el 40% del margen que dejaban las imágenes del Festival en los móviles no me cabía en la cabeza. Hice un cálculo mental rápido y calculé que la operadora había ingresado más de 30.000 euros mensuales, lo que significaba más o menos que 30.000 personas se habían bajado cada mes imágenes del FICEB para verlas en un móvil. Entiendo que el FICEB puede ser una marca que vende, pero ni mucho menos como lo es la marca Nacho Vidal o Lucia Lapiedra, para poner dos nombres. Me puse a investigar la oferta en los móviles y me quedé impresionado, habían cientos de posibilidades de bajarte porno. Extrapolando mis ingresos calculé que el negocio debía tener en España más de 700.000 consumidores mensuales como mínimo, cifra muy superior a los consumidores de DVD, incluso en sus mejores tiempos. Y cuando hice el paso de bajarme porno a mi móvil me quedé perplejo ante la micro pantalla y la percepción visual del contenido. Era imposible excitarme, tanto por el tamaño de la imagen como por la calidad de la misma. Algo se me escapaba, porque no entendía porque más de 700.000 personas mensuales decidían excitarse a través del móvil. Como en este tipo de negocios no soy un lince, empecé a interrogar a los que más sabían y nadie conseguía explicarme el motivo del éxito, más allá de argumentos tipo “el móvil está de moda”, o argumentos psicológicos no muy convincentes.
Actualmente los expertos dicen que el consumo ha bajado más de un 50%, pero incluso con esta disminución significa que más de 300.000 personas cada mes se bajan porno en sus móviles, cifra que sigo considerando impresionante. Supongo que bajarse imágenes en móviles es una compra menos madura que la que se hace en un sex shop, en un canal de pago de TV o incluso en internet, y por tanto es una compra menos fiel. Pero no dejan de ser decenas de miles de personas que dedican parte de su dinero a comprar porno y, por tanto, clientes potenciales para fidelizar en otras plataformas de consumo de entretenimiento para adultos, donde se puede ofrecer más tiempo y calidad, incluso a unos precios similares. Este traspaso del negocio debería pasar por utilizar los móviles no sólo para vender contenidos a los consumidores impulsivos, sino para hacer publicidad de aquellos negocios que permitan fidelizar mejor al cliente, con ofertas e información atractivas ( ignoro si los móviles permiten este tipo de acciones ). Porque las compras impulsivas irán paulatinamente disminuyendo en un momento de crísis como el actual, donde la actitud del consumidor está cambiando en el sentido de controlar más sus gastos cotidianos.
Y aunque no entiendo como alguien puede decidir excitarse con imágenes de móvil, si que creo que los móviles pueden ser un buen instrumento publicitario.